Cuando Fermin me tomó por la cintura, no sé sentía asco, emoción, repulsión, tensión, eran muchos sentimientos encontrados, la verdad no quise sentir y bloquee cualquier clase de reacción, mi mente se puso en blanco. Lo primero que se me vino a la mente, salió de mi boca: No digas nada que está demás, me levanté de la mesa y el me siguió, tenía mucho miedo pero comencé a fruncir el seño, me levanté y como pequeño gran detalle me olvidé de Carlos.
Fermin me siguió y me jaló del brazo, comencé a quejarme por la presión que ejercía sobre mí, me suplicó que lo escuchará, me volteé y frente a frente quedamos de nuevo, al ver ese rostro de ángel que tanto amé, que tanto amaba, me sentí morir. Cualquier bloque hubiera tenido antes mi cabeza, estaba sometida a esa mirada, mi corazón me estaba pasando la factura de dolor con un impuesto de amor de contrabando, pero lo único que quería era dejarle a Fermin una propina de desilución y restregarsela en la cara para ver si era capaz de recogerla al limpiar la cochinada que había dejado en la mesa de la vida que habiamos compartido para cenar durante tanto tiempo.
Mientras no supe que decir, vi que Carlos venía hacía nosotros, desde lejos sé que pudo notar que mis ojos estaba rojos, mi boca estaba tensa y seguramente vio mi corazón tirado en el piso en donde además de él habían restos de alcohol, boquitas y basura que la gente entrada a la disco en donde estabamos. Carlos me preguntó desde lejos que si estaba bien, Fermin volteo y le dijo: No sé quién eres, no me interesa así que vete de aquí ahora. Carlos se tensó se acercó aún más, y quien sabe como pero logré safar mi mano de la suya alcancé a Carlos, lo tomé de la mano y le dije que si podía esperar adentro.
Que quieres, humillarme más- fue lo único que se ocurrió decirle a Fermin en ese momento. El respondió: Nunca quise hacerte daño, escuchame por favor, necesito que me perdones, te amo. Yo no podía creer que me estuvieras asegurando amor cuando se había portado de tan mala forma ocultandome tantas cosas y haciendome tanto daño, así que lo primero que hice fue lanzarle una santa bofetada por aquella frase que había escuchado tantas veces y lo que lograba era alegrarme la vida, y que mi corazón se desbocara y me sintiera satisfecha.
Me merezco eso y más, solo quiero que me perdones porque estoy seguro que jamás nada va a volver a ser igual, dijo. Y yo en mi mente me preguntaba cuan grande era su sinismo para poder pensar que algo entre nosotros podía ser igual. Fermin siguió hablando, - No sé como empezar lo único que necesito en serio es tu perdón, porque es algo que no me deja vivir en paz, saber que te hice tanto daño es una culpa que voy a llevar todos los días de mi vida, porque sé que jamás mereces algo tan horrible en tu vida, y mucho menos merecias estar al lado de un monstruo como yo.
Comencé a llorar, agaché la mirada. No quería que las lagrimas se notaran en mis ojos, no quería que se diera cuenta de que lloraba, pero me conocía tan bien, que se apresuró tomó mi barbilla, me tomó de la mano y me apretó contra su pecho, quise safarme, quise gritar, quise golpearlo de nuevo pero las fuerzas me fallaron, sentí que me desvanecía y me quedé como muñeca de trapo, totalmente fragil y sin fuerzas, comencé a llorar más fuerte, las piernas se me durmieron y caí como hoja seca al suelo; por supuesto, Fermin no me dejó caer tan rápido pero lentamente nos deslizamos porque yo peleaba aunque levemente por liberarme de sus brazos.
Después de llorar un par de minutos, lo único que salió de mis labios fue un por qué?. Cuando logré levantar la vista y quitarme las lágrimas de los ojos, me dí cuenta que justo tenía el rostro de culpabilidad que yo conocía mejor que nadie. Lo único que logró decir fue: perdoname. Entonces comencé a gritar como histerica, le gritaba todo tipo de cosas, cosas que ni siquiera recuerdo bien, lo único que quería era que se fuera. A mis gritos salió Cristina, con el tropel de amigas detrás. Carlos venía con mis amigas, al ver el escandalo que estaba comenzando, y que sabía que iba a continuar, Fermin se levantó y se fue.
Lo único que alcancé a ver fue a Cristina corriendo tras de él, ví que lo alcanzó, sentí un brazo que me sujetaba y varias voces a mi alrededor, no me acuerdo de nada más. Sé que el brazo era Carlos y las voces mis amigas, pero perdí el sentido tan pronto que cuando desperté no supe distinguir en dónde estaba, solo sabía que algo dentro de mi interior no era normal, tenía mucho miedo porque sabía que mi vida seguiría cambiando y ya no podía evitarlo, algo crecía dentro de mí, algo mucho más poderoso que yo se había apoderado de mi vida, pero no sabía que era exactamente.
Mientras tanto lo único que pasaba por mi mente antes de despertar era: Qué había hablado Cristina con Fermin? si es que lo había logrado hacer, lo único que buscaba era respuestas y sabía que ella las tenía, y también sabía que yo las tendría frente a mí muy pronto.....

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