sábado, 16 de abril de 2011

CARTA AL CORAZON

Querido corazón:

Te escribo esta carta porque te extraño mucho, hace cuarenta y siete días que no te veo.  Necesito saber cómo estás, porque nadie a pedido recompensa desde aquella noche que te secuestraron.  Quiero saber como te trata tu secuestrador: 
te atiende bien?
te da de comer?
te abraza tanto como yo?

Que ironía corazón, la sangre sigue corriendo por mis venas aunque no estés aquí, ayer me corté un dedo mientras cocinaba, porque me distraje pensando en tí, la sangre salía normal, sigo viva aunque no estés conmigo.

Sé que debes estar disgustado conmigo, nunca te trate bien, lo único que hacía era ilusionarte y entregarte.  Lo hice tantas veces, que creo perdí la cuenta, sé que estas muy cansado, talves aburrido de mí, pero también sé que muchas veces fuiste tú quien me inyectó las ganas de seguir entregandonos ambos a quien pensabamos era la persona adecuada.   Esta vez te fallé corazón, como siempre, el problema es que ahora te raptaron y no sé que hacer sin tí.

Sabes, no sé quién te extraña más, si mis ojos, mi cuerpo, o el agujero que está vacio en mi pecho, aquel dónde tu solías latir alegremente hace un par de meses.   Ese vacio en especial se siente orrible, me causa un dolor profundo que muchas veces no puedo contener, no me deja dormir, me quitó el hambre, las ganas de salir, y también hizo que mis ojos sólo quieran llorar, no los entiendo porque fijate que cuando lloran se cierran e intentan dormir, pero cuando se empiezan a tranquilizar por el sueño se abren de nuevo, y claro a mi cabeza y a mi esto nos da muchos problemas.

Mi cuerpo también está deprimido, él y yo nos hemos enfermado mucho, el estómago y la cabeza han sido los más afectados.  Y bueno que decir de mis manos y mis pies, mis manos hacen lo que pueden para entretener a mi cabeza y a mí, y mis pies me obligan a salir a correr o a caminar todas las tardes, además de las rutinas de gimnasio que nos ayudan a olvidarnos del mundo por un momento.

El problema son las noches, y es que aunque haya tirado casi todo lo que me recuerda a tu carcelero, aún conservo los osos, así que los abrazó por las noches y los aprieto contra el pecho, tratando de que encajen en ese lugar en el que tú solías dormir.   No logran entrar y al verlos mis ojos lloran más.

Las mañanas son vacias también, y las tardes aún más.  Me volví masoquista, en nuestras caminatas a veces a mis pies les da por llevarme a aquellos lugares en dónde tu secuestrador llegaba a vernos, eran tiempos felices corazón, ahora solo veo las bancas vacias, y siento el viento en mi cara, que me dice que ya esos días pasaron, pero mis ojos se empeñan en buscarlos a los dos entre la gente para ver si los puedo encontrar, para ver si todavía puedo recuperarte, para ver si todavía puedes hacerme feliz.

En fin, todo parece indicar que sólo seré yo, porque si! si! me lo advertiste lo recuerdo.  Me dijiste que esta era la última vez, que me fijara bien, que te quedarías con el que seguía no importando lo que pasará, y allí estaba yo, entregandote a la persona equivocada otra vez, porque tuve de nuevo ese buen presentimiento y creí que era la correcta.    Yo tengo la culpa, en serio!   No quiero que te sientas presionado si con esta carta ves que no soy la misma que era a tu lado, sé que sigues atado allá, y yo, bueno, yo te sigo extrañando, te sigo buscando y te sigo pensando.

Hay una solo cosa que quiero que hagas por mí, dile a tu secuestrador que te cuide mucho, porque si me empeñe en que el fuera tu guardían aunque después nos separaramos, algo tuvo que hacer bien para yo confiara lo mejor de mí para él.   Dile que aunque yo fallé no se desquite contigo, ya bastante tengo aquí conmigo, como para saber que tu sufres también.

No te preocupes, no estoy sola.   La soledad se volvió mi amiga, una de las mejores, al principio comenzó a visitarme con los recuerdos, nos sentabamos a charlar largas horas los tres, ahora los recuerdos se mudaron a mi cuarto y la soledad vive en mi casa.    Pasa las noches junto a mi, duerme sobre mi pecho, es muy inquieta y patea mucho al agujero que era tu espacio, hace que sangre cada noche y que duela aún más.   Por las mañanas trata de curarlo y lo venda un poco, pero la enfermería no se le da bien.   Los recuerdos me hacen el desayuno y conversan conmigo, tratan de aburrir un rato a la soledad y lo logran.   Creo que sale a tomar el sol, pero el problema es que los recuerdos terminan exhaustos y se duermen temprano y la soledad vuelve llena de vida por la noche a golpearme de nuevo.

En fin, no quiero aburrirte más, solo quiero que sepas que si algún día decides volver, yo estaré aquí esperandote.    Si vuelves de noche, hay una llave debajo de la alfombra de la entrada de mi alma, que puedes usar para entrar en caso de que toques y nadie salga a tu encuentro.    No dudes en volver cuando quieras, me encantaría que fueras tú mi compañero, para que la absurda soledad y los recuerdos se fueran y dejaran de volverme loca.

Si no quieres volver, no te preocupes, trataré de acostumbrarme a mis dos nuevas compañeras, sino lo hago creo que de todas maneras seguiran aquí, porque sigo guardando la promesa que un día te hice...ese era el último amor de nuestras vidas.

Cuidate mucho amigo de mi alma, y trata de ser feliz con quien ahora estas..... aunque te hayan robado y ahora estes encarcelado, yo acá te seguiré extrañando.





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