Cuando era niña, mi mamá me decía: no corras por ahi te vas a caer, no me importaba, corria me caía y me levantaba. Nunca le hice caso, luego crecí y tampoco le hice caso cuando me advirtió que podía caer con los clavos de la vida, y no le hice caso. Justo me encuentro en el suelo, veo a mi alrededor, me siento sola y lo unico que quiero es llorar y que mi mamá corra a abrazarme y a curarme las heridas, lo dificil ahora es que las heridas del corazon no se curan con pomadas.
Nunk pense k m doliera tanto, nunk krei k kaer m iba a dejar muchas veces tan adolorida, y jamas quise que el camino que iba a recorrer estuviera lleno de tantas piedras, que me fuera a tropezar tanto, que me desangrara tantas veces, y que tantas veces perdiera el sentido.
Ahora lo unico que quiero es quedarme sentada un momento en esta roca tan alta a la que logre subir, ver como se mueven todos a mi alrededor sin ser vista, vislumbrar las olas del mar y sentir el viento en mi cara sin tener que preocuparme por nada más. Desde el día que te fuiste, no puedo moverme de ahí, siento que es momento de saltar de esa roca de los miedos, y lanzarme al mar de lo cotidiano, zambuirme en las olas de la vida y tratar de encontrar dentro de lo azul alguna otra vida que me haga sentir que puedo respirar y que me invite a explorar la vida que está abajo del mar, pero que por miedo no he logrado conocer aún.
Aún sigo sentada en la roca, creo que estoy a punto de saltar, puedo sentir la brisa en mi cara, y veo como el cielo esta oscuro, ya casi va a llover y está anocheciendo, tengo miedo, nadie está conmigo, nadie sabe como me siento, nadie imagina que aunque me vea tan tranquila acá sentada, quiero correr y gritar en el muelle, volver, pero luego me doy cuenta que del muelle ahora solo quedan escombros.
Por fin, veo una luz es blanca y muy bonita, esta mucho después de ese mar que ahora me parece mi mayor depredador, comienzo a pensar que debo lanzarme, me pongo de pie, respiro hondo, cierro los ojos, me pongo en puntillas y me lanzo al vacio......
Ahora puedo sentir el viento en mi cara, no me importa estar sola, es más lo disfruto, me siento libre y comienzo a gritar de la emoción, la vida recobra su curso, una vez más volví a respirar, solo que cuando caí me di cuenta de que tanto solo eramos el mar y yo.
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