sábado, 27 de agosto de 2011

DE PANTALONES A FALDAS (parte 3) JULIANA.......

Decidí cambiar el rumbo de la historia, debo aclarar que nunca fui homofobica, de hecho cuando mi mamá me preguntaba que pasaría si un hijo mío resultaba homosexual yo le decía que lo apoyaría y lo amaría por siempre, mientras ella refutaba mi opinión; pero creanlo o no, ver que alguien que tu amas con el corazón y que sería tu posible compañero de vida siendo homosexual es total y completamente perturbador.

Según Cristina, Julian ahora Juliana, tenía actitudes raras, su círculo de amigos lo comentaba, y en su adolescencia compartía amistades demasiado extrañas, pero ella nunca prestó atención a todo eso, porque era su amigo y lo quería demasiado.    Lo que más le dolió fue que compartiendo casi toda una vida con él, no tuviera el valor, ni la confianza como para develarle su secreto, a lo que otro amigo contestó, no debe ser fácil, seguramente debe de darle pena, pero ella sabía que había algo más.

Yo por mi parte, quería saberlo todo, así que le propuse a Cristina quedarnos en la fiesta como dos invitadas más viendo que pasaba.     Logramos confundirnos entre la gente, bailamos, bebimos y todos creían que eramos la típica pareja de lesvianas en una fiesta gay, nadie nos conocía.

Cuando dieron las doce de la noche, la música se detuvo y una voz que comenzó como ultratumba dió la bienvenida a la reunión de la semana, felicitó a su organizadora quien orgullosa nos ofreció otra ronda de licor, y dió por inaugurada la segunda parte de su open party de esa noche.    Yo muy asustada me acerqué a Cristina y le pregunté si sabía de que se trataba, ella lo negó, así que acudimos a Esme quien seguía bebiendo cerca de nosotros.  

Esme nos contó que la segunda parte consistía en lo mejor de la noche, literalmente dijo:  Niñas por Dios! es su primera open party?, asentimos, luego nos contó que la mejor parte de la noche era ni más ni menos que.. una orgía.     Los improvisados tubos de las mesas cobraron tal importancia que sin más ni más nos vimos en medio de un Sodoma y Gomorra del siglo XXI, yo estaba muy asustada, Cristina pálida, así que no lo soporte y seguramente ella tampoco y salimos de allí como pudimos, tratando de escapar a cientos de insinuaciones homosexuales de las lesvianas del lugar.

Regina esto si está grave, me dijo mi nueva amiga, mire que no soy homofóbica pero es terrible ver eso de frente.    Nunca creí que fuera así la cosa.    Y es que todos comenzaron a besarse con todos y en el medio de la pista una pareja de chicos tenían sexo sin tapujos, mientras que el resto tenía dos opciones: quedarse a ver para masturbarse, o bien tomar al que más le gustara para hacer lo mismo que sus instructores.   Todo esto resultó ser tan nuevo, tan extraño y tan desagradable que termine por condenarme a mi misma por haberme quedado tanto tiempo.

Sin duda alguna y periodista al fin, Crisitna había logrado algo que no se como ni a que hora pasó pero me dió mucho gusto, logró que Esme le diera su número de teléfono.   Me lo comentó a sabiendas de que mi reacción podría ser la peor, y me advirtió que llegaría a usarlo conmigo o sin mí.

Al día siguiente, recibí un mensaje en mi celular, era de Cristina, decía: tomamos café hoy? a las tres en punto en el lugar del otro día, preparate llega Esme.   Este chico que en la vida real se llamaba Fermin, llegó a la cita con un traje sastre negro, camisa blanca y corbata roja, se veía tan diferente que ninguna de las dos la reconoció.    Nosotras por otro lado ibamos tan femeninas como nos fue posible, y lo esperabamos sentadas del mismo lado de la mesa, para que nos reconociera de inmediato Cristina le dijo que ella llevaría un vestido rojo, y así fue.

La entrevista con nuestro nuevo amigo fue larga, nos contó de sus inicios como gay y como su madre jamás lo aceptó al contarselo y que luego su padre había muerto sin saber la verdad.   Era tan triste escuchar aquella historia que ambas comenzamos a llorar junto a Fermin, pero a la vez llevabamos un guión completo de la supuesta revelación gay de cada una y como eramos pareja.

Después de esos tópicos que a Fermin le parecían vanales, Cristina con sutileza recordó a la tibetana de la otra noche; Juliana, y comenzó a preguntarle cosas primero de la chica de al lado en la fiesta hasta que tocó el tema de la relación que mantenía con Juliana.

Fermin le confesó que era uno de los mejores en organizar fiesta o reuniones, que las daba muy seguido.  Preguntamos si sabía algo más de Julian, algún dato interesante, lo que fuera, a lo que Fermin contestó:  hay algo muy raro en ella, yo creo que se va a casar pronto por guardar las apariencias, cosa que nuestro amigo consideró de arriesgado y estúpido.

Yo  no entendía porque o como Julian querría seguir manteniendo el secreto.   Lo cierto era que aparte de ser cabeza de su familia que era todo lo que su círculo principal sabía.   Lo que Cristina hizó fue investigar más a fondo a su amigo....o debía decir de: Juliana

No hay comentarios:

Publicar un comentario